Este año se aproximan nuevos retos, algunos de los cuales comenzaron a gestarse durante la pandemia. Estoy emocionada por los nuevos senderos que estamos por recorrer. Sin embargo, una parte de mí tiene miedo.
Con este Año Nuevo llegan cambios grandes en mi rutina de vida. Uno de ellos es que mi hijo se muda para continuar sus estudios en otra ciudad. Desde hace dieciocho años hemos sido él y yo. Nuestra historia comenzó cuando salí embarazada muy joven. A mis diecinueve años ya era mamá. Nunca dudé de que debía dar una buena educación y ejemplo a mi hijo, aunque sí cometí errores por falta de madurez. ¿Quién sabe ser padre a los diecinueve? ¡Levante la mano!
Cuando mi hijo era un bebé, retomé la escuela. Antes de eso, a mis dieciséis años, me fui de mochila y terminé residiendo en Guadalajara y Ciudad de México. Además de conocer gente nueva y lugares llenos de inspiración, aprendí cuánto amaba viajar. Elaboré una lista de lugares que visitaría y me propuse ser escritora. Publicaría un libro donde hablaría de la inspiración que encontraba en vivir. No sabía en ese momento específicamente qué me inspiraba de vivir, pero... algo vendría a mi tan imaginativa, determinada y soñadora mente.
Al regresar a Tijuana después de este viaje, observé frente a mí situaciones inesperadas y tomé decisiones que cambiaron esa historia. También me enamoré por primera vez. ¿Quién no ha estado enamorado? ¡Levante la mano! No profundizaré en esta historia… Las causas y efectos de ella se resumen en dieciocho años de ser mamá soltera.
Pese a ello, no diré que fueron malas decisiones. Las cosas son hermosas de la forma en que sucedieron. Al día de hoy soy madre de un joven con un gran corazón y buenos valores, que está preparándose para estudiar ingeniería en software y tomará sus propias buenas y malas decisiones (lo estamos educando para hacerse responsable de ellas, sin tabues sociales).
Lo interesante de esto es que, en efecto, dejé mi lista de viajes pendiente sin fecha. Regresé a la escuela, como comenté anteriormente, y dediqué mis veintes a ser mamá de tiempo completo, estudiar porque tenía una gran responsabilidad, conseguir un trabajo y emprender en consultoría posteriormente con el objetivo de tener tiempo para estar con mi hijo. La trampa del tiempo...
La vida puede ser la más grande ironía, creada por nosotros mismos… Y esto lo comento porque, al comenzar a emprender con un objetivo, terminé atrapada en una carrera de autoexigencia y falta de presencia, que me llevó a un punto de quiebre. Un sueño sobre el secreto del viaje a las estrellas me condujo primero a conocer la felicidad y a crear una filosofía de vida que me elevó de los momentos más oscuros. Una filosofía que me llevó a estar escribiendo un libro… El libro que dejé pendiente en mi mente para ser madre y profesionista. Hubo momentos en los que perdí totalmente la fe de algún día ser escritora... de viajar por el mundo…
Y hoy por hoy… Bueno, mi más grande miedo es que estoy por salir a cumplir ese sueño… que lo estoy convirtiendo en realidad. No me da miedo tropezarme en el intento… No me da miedo equivocarme… Me da miedo ir por mi sueño y ser egoísta: por irme a vivir sola y por comprar boletos de avión para viajar a dos lugares que son el centro de esta bella ecuación: Elevate. Y sí, me da miedo estar siendo egoísta, hacer lo que amo. Me da miedo ver cómo las personas que amo no lo entienden del todo. ¿Cuántos no tenemos miedo de dañar la estabilidad que le damos a las personas que amamos? Tanto miedo tenemos que nos dejamos a nosotros mismos de lado. ¡Levanten la mano!
El famoso discurso del sacrificio: debes sacrificar una cosa por la otra… Debes dejar X por Y… Debes, debes, debes…
Para mí, hoy es dejar todo lo conocido. Alejarme este año durante dos meses de la ciudad que es mi hogar. El deber al que me estoy forzando, aunque lo amo, a la vez me da miedo. En el fondo presiento que la creencia que me limita es el otro deber tradicionalista: el "debes quedarte aquí". Las mujeres no viajan solas. Las mujeres se casan y tienen familia. (Bueno, no descarto tener una pareja, solo para ser clara: sí lo quiero… pero ¿por qué tendría que dejar de hacer lo que amo para cumplir solo esta expectativa?) Creo que el amor sí es todo lo que existe. Pero, como dice Ramtha en su libro Ese elixir llamado amor: "Primero debes amarte a ti mismo hasta darte vida". Yo quiero ese amor. Quiero seguir mis sueños, no dejarme de lado y confiar, tener fe en que el amor de pareja me encontrará en ese camino… Me encontrará escribiendo… Me encontrará meditando… Me encontrará creciendo… Me encontrará haciendo lo que amo.
Si lo ves hasta aquí, mi miedo… mi más grande miedo… la mayor parte del tiempo... es ser yo misma. ¿Quién no tiene miedo de ser él mismo o ella misma? ¡Levante la mano! El otro día leí que los tesoros más preciados son custodiados por el dragón más terrible. Para llegar a los tesoros hay que ir al dragón y besarlo, según Bert Hellinger. Yo amo a mi dragón. Amo mi fuego y amo hasta mis miedos. Vivo también mis emociones. Joseph Campbell dijo que "el tesoro que buscas está en el lugar (o en la cueva) que más temes". Es tiempo de vivir mis miedos con amor y valentía.
Entonces, iré a Nueva York a escribir y visualizar en el entorno que es el corazón de la industria editorial en Estados Unidos, además de ser un espacio que atrae y conecta a escritores de todo el mundo.
Viajaré a Bali… Conoceré una nueva cultura, desafiaré mis creencias sociales, me desintegraré y me conectaré de nuevas formas. Meditaré, observaré, me inspiraré y escribiré.
Aprenderé a surfear. Después de haber aprendido a nadar, ¿por qué no darme otra experiencia? El año anterior, mientras estaba en Glorieta Bay, observaba el mar y, en el parpadeo de un instante al cerrar los ojos, me visualicé flotando en el mar, con una tabla de surf a un lado. Pensé: ¿Qué pasaría si lo hago? Los deseos de mi corazón están llenos de ganas de vivir.
Estaré presente con mi hijo. Ahora que nuestra dinámica familiar será diferente, estoy encontrando nuevas formas de transitar esta etapa. Tengo nuevas ideas sobre cómo seguir conectando, a pesar de que no vivamos en la misma ciudad. También algunos momentos de desconexión a su lado...
Estos son solo algunos de mis objetivos para el año 2025. Se preguntarán dónde están las metas financieras (sí las hay), tener un cuerpo saludable (también existen) ambas son parte de un estilo de vida... Hay tantas decisiones sobre este año que me dan paz. Mis no le dan un gran poder a todo lo que sí quiero.
El resto de los puntos cúspides para el logro de mis objetivos... los estarás conectando en este blog. Hay que dejar algo a la imaginación, ¿no crees? Aunque no omito mencionar que la gestión efectiva del tiempo desempeñará un papel crucial en este desarrollo, como lo ha venido haciendo a lo largo de cinco años.
Y es que gestionar el tiempo va más allá de solo rellenar una agenda de trabajo. Es equilibrio, es una danza, es presencia, es un mensaje. Es crear una vida de la que tu niña o niño interior se sienta orgulloso. Una vida plena.
No quede duda de algo: no le temo al fracaso… Le temo a dejar de ser quien amo… por miedo a ser egoísta… En resumen, por miedo a no cumplir expectativas sociales.
Deber, deber, deber… ¿Y en qué momento cesa ese deber ser y comienzas a ser? Cuando es suficiente, bueno, en el momento que así lo quieras. Si lo deseas, hoy mismo... Nunca es tarde para volver a empezar.
Mi consejo para ti, el mismo consejo que estoy por seguir, es: escucha lo que Vadim Zeland nombra como el susurro de las estrellas (el lenguaje de tu alma). Ella siempre sabe qué es lo que quiere. El hubiera no existe. En mi caso no puedo cambiar el pasado, pero elijo transformar el presente en una bella obra de arte. Elijo ver todo lo sucedido como una oportunidad para retomar mi sueño de ser escritora. Con ello, elijo dar a mi hijo el ejemplo de verme plena en mi camino de vida. Solemos pensar que el volvernos cuadrados y rígidos con nosotros es un ejemplo para nuestros hijos. Les damos el discurso del deber ser, el mismo discurso que nos hace infelices... No obstante, ¿quién no quiere que sus hijos sean genuinamente felices? Que encuentren el valor y el coraje de elegirse a ellos mismos cuando estén frente a frente con las partes más oscuras de su alma. ¡Levante la mano!
Para cerrar este artículo quiero dejarte un extracto del libro Reality Transurfing:
"Vivir según el credo propio significa: me amo a mí mismo; me acepto tal como soy; no me atormentan los remordimientos ni el sentido de culpa; sin vacilar actúo según me dictan la mente y el corazón."—Vadim Zeland
Si llegaste hasta aquí, ¡gracias por leer!
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