La Fórmula 20/20/20: Transformando Mi Vida con Simplicidad y Esencia
- María Conde

- 17 abr 2025
- 8 Min. de lectura
Me he cuestionado si existen las coincidencias o si el futuro ya está predestinado. Hay diversas teorías sobre esto, pero mi favorita es la que expone que distintas versiones de nosotros están sucediendo todas al mismo tiempo en este preciso momento: pasado y futuro. Si esta teoría es cierta, supondría que tenemos la oportunidad de elegir para nosotros cualquier destino, este conocimiento es algo poderoso al tomar decisiones.
Recuerdo una conversación meses antes de la pandemia, en la que compartí el estrés laboral y la desmotivación que me invadía. No sentía pasión por lo que hacía, creía que el objetivo que perseguía era vano y carente de sentido. Me preguntaron si recordaba en qué momento de mi vida me senti más plena. Sin vacilar, respondí que, al escribir, aunque había pasado años sin hacerlo por falta de tiempo. Continué diciendo lo mucho que extrañaba leer; la lectura había sido un hábito que practiqué durante años, pero tampoco tenía tiempo para hacerlo. El trabajo y mis metas profesionales eran prioridad.
En ese entonces, había visto un libro que llamó mi atención: El Club de las 5 de la Mañana de Robin Sharma. Me generaba curiosidad el conocer de qué se trataba. En vísperas de mi cumpleaños, la misma persona con la que sostuve esa conversación me regaló este libro, que me acompañaría durante las primeras semanas de la pandemia y me dio el empujoncito para comenzar a pintar mi propio lienzo de vida, el punto de partida hacia el equilibrio entre la salud y el trabajo.
Comencé a leer el libro casi inmediatamente, pero aún seguía sumergida en mi agenda de trabajo, así que solo me daba algunos pocos espacios para dedicarme a la lectura. Desde el inicio del libro, hace introducción a una fórmula afirmando que puede cambiarte la vida. En ese tiempo, sentía un deseo enorme de algo que me diera esperanza, que me regresara al eje de mi vida; necesitaba un poco de magia. Después de compartir esta misma historia con un amigo muy querido, él me expresó unas palabras que en ese momento recibí con una sonrisa: "Los libros te salvaron la vida". Y así fue. Una amiga que quiero mucho y que conoce mi historia de vida me expresó: "Amiga, pudiste ser una estadística, pero tú decidiste cambiar tu vida". Y sí, lo hice. Ustedes saben quiénes son, si ambos están leyendo esto, gracias. Nunca subestimen el poder de las palabras.
Mi deseo se cumplió, y este libro fue la pequeña chispa de esperanza que necesitaba. Hace unos días, compartí con una persona la siguiente frase: "Tal vez la belleza está en lo simple". Estamos convencidos de que, si perseguimos el gran objetivo, las grandes metas, el éxito empresarial y/o personal, seremos felices, pero la felicidad es algo más profundo y no viene del exterior, sino de adentro. Viene de darle a nuestra alma lo que ella sabe que quiere. Cuando regresamos nuestra mente al pasado buscando un momento que nos pueda elevar estamos perdidos, sin vivir sanamente lo que verdaderamente importa: el presente. Lideramos equipos sin liderar con el ejemplo, con un estrés exagerado; el rostro agotado y abatido, pero podemos transmitir más que esto a las nuevas generaciones.
Antes de este cambio, lideraba a mi equipo de trabajo por el sendero de la felicidad que viene del exterior. Si en ese entonces hubiera conocido e implementado los principios de la salud y productividad; lo que mi cerebro necesitaba para mejorar mi desempeño cognitivo, el acceso a la riqueza integral estaría asegurado. En Wealth Balance buscamos cambiar vidas con la premisa de que la riqueza integral se construye sobre la base de tres pilares fundamentales: la salud en todas sus variables (cuerpo, mente, espíritu, emociones, relaciones), libertad de tiempo y finanzas sanas.
En el presente, mi alma está en el sendero correcto, en el cual escribo y me doy la libertad de leer, además hay tiempo para todo lo sano. Como mencione antes, la belleza está en lo simple. En el pasado, renuncié a escribir porque al escoger mi profesión me dijeron que no iba a tener éxito financiero si escogía dedicarme a la escritura; ahora soy consciente de que no puedo vivir sin riqueza integral, y las finanzas son sólo una parte de esta riqueza; además no imagino vivir sin escribir, tome mi decisión. Elijo vivir en un riqueza equilibrada, elijo todo el paquete. La lección aquí es: si no haces lo que amas, ¿por qué rayos lo estás haciendo? Haz lo que viene de tu alma; no ames lo que haces, ¡haz lo que amas! y lo demás florecerá.
Ya que tienes un poco de contexto, profundizaré un poco más en la fórmula 20/20/20 y en qué consiste. Recuerdo estar una mañana en el balcón de mi antiguo departamento, sumergiéndome en el libro a la espera de esta fórmula. Ese día desperté con la sensación de que estaba por iniciar un viaje, y así fue. Esta rutina fijó un antes y un después.
Al instalar la rutina comencé por iniciar mi día a las cinco de la mañana con la siguiente rutina durante 90 días consecutivos: ajusté un temporizador para despertar, otro de 20 minutos para iniciar la primera actividad y así consecutivamente, sumando tres series de 20 minutos cada una. ¿Que hice? me llené de alarmas: "Old habits die hard", mis acciones reflejaban lo abrumada que estaba. Fue una locura; imaginen que su alarma suena para despertar a las 4:40 am y le siguen otras tres alarmas cada 20 minutos. En fin, cumplió su propósito, pero sí es de risa: medidas desesperadas, momentos desesperados.
Durante los primeros 20 minutos realizaba ejercicio con el objetivo de producir Brain-Derived Neurotrophic Factor (BDNF), una proteína que interviene en los procesos cognitivos como el aprendizaje y la memoria, además de otras hormonas como la dopamina y la serotonina, asociadas con la sensación de bienestar y felicidad. Durante las primeras dos semanas, realicé ejercicio en casa: abdominales, desplantes y simulaba correr en mi lugar; antes de tomar la decisión de salir a correr al aire libre. El primer día que salí a correr al aire libre me fue terrible: no logré correr dos cuadras de manera constante. Apenas pasaron un par de minutos y me quedé sin aire, así que caminé. No tenía condición física. A pesar de esto, seguí presentándome todos los días a las cinco de la mañana. Al pasar los días, mi cuerpo comenzó a fluir; comencé a correr la mitad del camino y la otra mitad caminaba. Hasta llegar el momento en que mi cuerpo quería seguir avanzando más de 20 minutos, y así lo hice. Eventualmente comencé a correr 5K cada vez que salía.
La siguiente etapa de la rutina consistía en dedicar 20 minutos a la reflexión: escribir, meditar y establecer los objetivos del día. Puedo decir con sinceridad que la parte del ejercicio fue la que más me costó; la segunda parte de la rutina era mi favorita. Al momento de reflexionar, lo hacía escribiendo. Decidí escribir mientras me sentaba en el techo de mi antiguo departamento a observar las aves y el amanecer. Sentada en el silencio de la mañana, algunas veces no escribía; tan solo observaba y me detenía. Cito el poema de Max Ehrmann, Desiderata: "Camina plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda cuánta paz puede encontrarse en el silencio".
Una mañana estaba en silencio, y le di play a la canción "Over the Rainbow" de Israel Kamakawiwo'ole. Me dieron ganas de bailar en el techo y lo hice. Permitirnos la libertad de hacer lo que nos dicta el alma es una bendición; inténtalo. Todos hemos percibido alguna vez la sensación de querer hacer algo, pero la mente dice inmediatamente: "Te verás ridículo" Y nos frenamos, pensando que seremos juzgados. Somos el primer y único juez, y el más duro con nosotros mismos. Comprendí que la única que me podía detener era mi mente, así que le quité el papel protagónico. La mente me hizo dudar de dedicarme a la escritura, la mente me demandó dar más sin contemplar mi alma y mi cuerpo. Esta fase de la fórmula me fue regresando poco a poco a mi esencia, en ella me permití la libertad de elegir ser yo misma.
Durante la última fase de la fórmula, dedicaba 20 minutos a aprender y crecer. Inicié escuchando podcasts y leyendo, hasta llegar a ver la película de Van Gogh, Mozart, Beethoven; sus historias me inspiraron; conocer su dolor y corazón humano. Tres de los artistas más grandes, que crearon obras que han perdurado por décadas, me ayudaron a entender mi propio dolor. Tomar la decisión de dar prioridad a mi salud no vino de la ausencia de salud, sino de la autoconsciencia, de la intuición, del gut feeling de que estaba destinada a más, de que en mí había grandeza, de saber que en todos existe. Todos podemos despertarla, sacarla de adentro, dejar que vibre, dejar que brille.
La rutina de las cinco de la mañana no terminó ahí. Lo siguiente fue incorporar técnicas de gestión del tiempo. Aquí comenzó un verdadero viaje para determinar prioridades en mi vida. Desarrollé un cronograma a la medida de mis metas, con bloques de tiempo, el cual revisaba cada semana para irme conociendo. Así me di cuenta de que priorizaba, que regocijaba mi alma y que elegia hacer. El escritor es muy específico y acertado al decir que somos seres únicos y debemos ajustar la fórmula a la medida que nos funcione, que se oriente a nuestras metas a largo plazo y nos haga felices. Este cronograma actualmente lo enseño en los Talleres de Salud y Negocios, que hoy se ha convertido en Wealth Balance.
Te dejo en este post la base de este cronograma para que, si así lo deseas, puedas ajustarlo a la medida de tus necesidades. Date la oportunidad de ser dueño de tu tiempo. Muchos caemos en la trampa de no tener tiempo para comer, hacer ejercicio o estirar durante algunos minutos en nuestros descansos; nos negamos a aceptar que priorizamos otras cosas como las redes sociales, el correo electrónico, Netflix. Con seguridad, puedo compartirte que, si te das la oportunidad de establecer tus metas a largo plazo, organizar tu tiempo y priorizar cada actividad que apoye esas metas, encontrarás el tiempo que pensabas que no tenías. El tiempo está oculto por ahí, pero no le permites mostrarse porque dejas que tu mente te controle. La mente intenta encontrar la lógica, el corazón dicta el lenguaje del alma. Dice Vadim Zeland: "Una vez sueltas el agarre, sueltas el control y te permites fluir con la corriente, puedes ir a cualquier línea de tu vida". Espero de todo corazón que la línea de la vida que elijas te dirija a una vida sana de riqueza integral.
Para concluir, quiero compartirte que después de aprender estas técnicas, cometí el error de intentar imponer a mi equipo de trabajo lo que había encontrado. No lo hagas; no busques imponer. He aprendido que cada quien debe vivir su propio camino, experiencias y lecciones. Al igual que tú, querido lector, la razón de platicarte mi historia no es imponerte que hagas las cosas que yo hice. Como te dije antes, escribo porque amo hacerlo. Si algo de lo que comparto te sirve de drive, te motiva a hacer las cosas diferente a como lo haces actualmente, sera tu decisión. Tarde o temprano, todos debemos hacernos responsables de nuestro propio destino.
Mi responsabilidad es ser yo, vivir en mi esencia; hacer lo que mi alma y corazón dicten; eso es lo que estoy eligiendo.
Con amor para ti, por tu salud y tus negocios.
María Conde




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