En alguna ocasión te has encontrado en una situación en la que te has sentido abrumado, de forma inconsciente tu estrés se ha elevado, esto termina repercutiendo en los días posteriores, a nivel biológico y, por tanto, se traduce en acciones. He descubierto que las acciones pueden variar de negativas a positivas, dependiendo la perspectiva que tengas de los retos que enfrentes en la vida. Si los ves desde la perspectiva de la queja, o, si los observas como una enseñanza.
En los años recientes he trabajado bastante mi inteligencia emocional, parte de hacer avances es aceptar que hay momentos que nos hacen sentir de cierta manera. Momentos que nos dan tristeza, que nos abruman o en que nos dejan sin palabras, en un estado en el que dejamos de operar desde el estado de lucha o huida, y simplemente nos congelamos.
Es en cualquiera de esos estados, en los que tenemos la oportunidad de elegir qué hacer con ese sentimiento. Si elegimos caernos, o elegimos crecer con ellos. Para mi aprender es también agradecer, parte de lo que vengo a contarte es justo sobre el agradecimiento.
Hace unos días me dirigía a casa abrumada, estaba congelada. Estuve en medio de una situación que tuvo un final con el que no estaba de acuerdo, y sentí que pude haber hecho más para que fuera diferente. Fui muy consciente del estado en el que me encontraba y esto me ayudo a reflexionar sobre si en realidad valía la pena pensar en que pude hacer las cosas diferentes o solo era mi mente la que me atormentaba dando vueltas a un pasado que no se puede cambiar.
Llegué a la conclusión de que no me agregaba valor el estar pensando en todos los escenarios que pudieron darse distintos, me rendí en el sentimiento y tomé la decisión de hacer lo que me nació del interior, AGRADECER. Así, al llegar a casa, me senté en posición de meditación en el piso en silencio y en lugar de quejarme por la situación o buscar soluciones por algo que ya había transmutado, elegí agradecer. Agradecí por estar en casa, agradecí por tener una cama donde dormir, agradecí por tener alimento, agradecí por mi familia, agradecí por haber encontrado el camino de la salud, por todas las bendiciones que hay en mi vida.
Esto querido lector, detonó en mi interior una nueva forma de ver las cosas y de cómo elijo que ellas impacten en mi vida. Había leído, visto vídeos e incluso escuchado podcast sobre cómo el agradecimiento sanaba, en otras ocasiones había agradecido en mi diario personal. Incluso había agradecido por estar sana antes. Pero no lo había hecho en un momento en el que estaba pasando por una fase en la que estaba en la línea de fuego lista para sentirme mal.
Así que en teoría tenía la idea de la técnica de agradecimiento, pero no había llevado la práctica a la profundidad de mi alma como este día. Puedes leer todo lo que quieras sobre agradecimiento o sobre cualquier otra virtud, puedes decirlo abiertamente “soy agradecido” “soy bueno” pero no lo entiendes hasta que realmente lo entiendes. Y a que me refiero con esto, que no vas a ver o entender la gama de posibilidades infinitas que hay allá afuera y que pueden hacer tu vida más rica en amor y paz interior, hasta que desde el corazón y con humildad te permitas hacerlo.
En un mundo rodeado de superficialidad, permítete a ti mismo lo que la mayoría de las personas no hacen por miedo a mostrarse vulnerables, permítete ser profundo. Escarba en lo más profundo de tu interior.
Cuando hablo de ser profundo me refiero a que te permitas sentir con el alma cada pequeña cosa que hay en tu vida, desde el amanecer hasta el ocaso. La luz y la oscuridad, y acéptalos, dales la bienvenida cada vez que lleguen a ti. Incluso permítete agradecer por las situaciones que sientes que te mueven de lugar, porque incluso de ellas estás aprendiendo. De forma consciente o inconsciente estas situaciones han sido creadas por ti para tu evolución.
Si, no digo que alguien más las creo, puede sonar raro. Decir que alguien más crea por ti es restarle valor a una de las premisas que manejo dentro de mis principios de vida. La premisa es que los únicos responsables de cómo nos sentimos y de cómo decidimos vivir el presente somos nosotros. Solo aceptando esta verdad incómoda es que podemos ser libres. Libres del victimismo, libres de juzgar a los demás, al final del día todos estamos en esta vida haciendo nuestro mejor esfuerzo con las herramientas que tenemos.
Solo aceptando que la única responsabilidad en la construcción de nuestro pasado, presente y futuro es nuestra; es que podemos ser verdaderamente felices. Mi felicidad no depende de otros, ni la de otros depende de mí. Mi felicidad depende de cómo elijo ver cada situación en mi vida, si como un obstáculo o como una oportunidad para crecer.
No tengas miedo a la responsabilidad de mostrarte vulnerable, no tengas miedo incluso a no entender cómo te sientes en los momentos difíciles.
Agradece, recuerda no lo entenderás hasta que lo entiendas, observa cada vez más profundo en tu interior.
Para finalizar quiero dejarte una canción de Jeremy Voltz One Day at a time cuando tengas un día en el que sientas que lo que sucede en el exterior te sobrepasa, escucha esta canción, observa dentro de ti; eres lo suficientemente fuerte para vivir esta vida solo tienes que recordar ir un día a la vez.
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