top of page
Buscar

No hay miedo que valga el sacrificio de la vida...

Una noche se fue a dormir con la imagen del amanecer en su mente. Sabía que al despertar lo vería de nuevo, con su luz, su magia, sus nubes; tan solo estaría ahí para ella un día más. Sin tener idea de que le otorgarían un regalo, se fue a la cama y así comenzó su camino a las estrellas. Había estado habitando durante un largo periodo en un hotel con dos edificios de estructura similar, ambos altos, con elevadores. Los edificios estaban conectados con un pasillo. Al salir del primer edificio no volteo a verlo, no obstante sabía que no era de color claro como al que se dirigía, tan solo de pensar en él le inspiraba un poco de melancolía. Estaba determinada a cruzar el pasillo hacia el otro extremo, al edificio que veía a lo lejos era de color entre amarillo y dorado, lleno de luz, no contemplaba volver atrás. No había pasado, solo presente y sus pies le dirigían a un futuro incierto que elegía por encima de regresar. A un costado de ella caminaba su mejor amiga una pequeña perrita yorkie de ocho años quien la acompañaba mientras la observaba dirigirse decidida al siguiente edificio.

Mientras cruzaban juntas el pasillo se encontraron con varias personas que fueron o eran parte importante de su vida, pues de la mano de ellos había forjado su carácter y decisiones. El ruido comenzó, se sentía abrumador. Las personas en el trayecto la detenían una y otra vez, sin embargo, ella tenía su vista fija en el edificio lleno de luz, recordó que a su amiga le dolían los pies al caminar pues había enfermado de artritis recién, la tomó en brazos y continuó andando. Las personas en su trayecto le aconsejaban que regresara y transmitían su preocupación de que siguiera un nuevo camino, por la incertidumbre de no saber lo que encontraría a dónde se dirigía. -No sabes que encontrarás ahí- le decían - que pasa si no es lo como piensas -, ignorando sus comentarios no dudó en cuestionar por qué en este momento necesitaba la opinión de los demás, o preguntar si estaba en la dirección correcta, sintio miedo, aun asi continuó su camino.

Al llegar al edificio se encontró con un evento sobre actividades encaminadas a ser una mejor persona. Ella era persistente en conversar con él conferencista principal, una especie de gurú en crecimiento personal. Quería decirle lo que había escuchado en el camino, preguntar sobre los miedos que tenía y cómo estas conversaciones le hacían dudar de si debía estar ahí. Cuando por fin tuvo la oportunidad de cruzar palabras con él, le contó lo que había sucedido durante el trayecto, las preguntas sobre el porqué se dirigía a este edificio y como le cuestionaron si era lo correcto dejar todo lo que alguna vez reconoció para encaminarse en una nueva ruta. Él respondió sin vacilar - Eso no importa ahora - al principio no entendió la respuesta cómo podría no importar, así que hizo énfasis en cómo era eso posible, él respondió de nuevo- Eso no es importante ahora - en breve se dirigió a la puerta. Ella lo siguió con su amiga en sus brazos. En esta ocasión al salir del edificio si volteo a verlo, lo observo, lo llevo a su corazón, lo reconoció y esto le permitió comprender lo que debía hacer a continuación.

Camino de regreso al edificio de color gris y lleno de melancolía. En el trayecto no se encontró a nadie, solo la acompañaba su dulce amiga quien no se habia despegado de su lado. Al llegar al edifico este estaba lleno de personas que conocía, las mismas que había encontrado en su camino al edificio brillante, su familia, sus amigos y otras personas de su pasado estaban dentro, observando al fondo un segundo evento, al cual ella sabía llegaba tarde. Se detuvo en la entrada, vio a su madre, hermana y prima, personas que significaban demasiado para ella, las amaba, estaban esperándola; pero esta vez no entró, observó desde afuera, desde la puerta.
Todos estaban atentos, ella advertía dentro de sí un sentimiento de seguridad al quedarse fuera del edificio, de ya no querer volver ahí. De pronto se distrajo por la llegada de una persona misteriosa a la puerta que la llamó por su nombre; no podía entender los rasgos de su rostro, creyó ver varias cicatrices en él. Pensó entonces que su apariencia no era lo que le habían enseñado era la definición de bonito, no era físicamente un rostro hermoso, sin embargo, tenía algo muy particular que le inspiraba confianza y una sonrisa llena de calma. Intentó continuar atenta al evento, cuando él recitó las siguientes palabras - Estoy aquí para enseñarte el camino de la felicidad -. Volteó de nuevo su mirada hacia él y lo observó extrañada porque no lo conocía, pero le parecía familiar, su rostro le recordó a la caricatura de Goofy, al igual que su forma de vestir, lo vio incrédula, e intentó concentrar su atención en el evento.

La persona misteriosa insistió - Vengo a enseñarte el secreto de la felicidad - repitió - Vengo a enseñarte el secreto de la felicidad, también tengo el secreto del viaje a las estrellas- y ella lo miró curiosa, perpleja, mientras su curiosidad crecía. Giró su cuerpo para dar vuelta completamente y prestar toda su atención hacia él; su familia volvió a verla y le dijeron - Espera no te muevas, nos vas a mover el equilibrio, nos vas a tirar-. A lo que ella con seguridad respondió - No, yo puedo moverme sin hacerles caer-.

Entonces él prosiguió – Si tengo el secreto del viaje a las estrellas, el cohete ya no es la respuesta, el viaje a las estrellas es como ir en un elevador, hacia arriba, piso por piso vas avanzando - y siguió hablando. Emocionada mientras él recitaba esas palabras pensó me esta dando el secreto del viaje a las estrellas, tiene toda mi atención; ya no veía fijamente hacia dentro del edificio, ya no veía a sus seres queridos, su atención estaba en algo más grande, en algo extrañamente bello que no era la definición humana de belleza física, estaba en observar y escuchar a esta persona, quien despertaba dentro de ella algo que no comprendía, y tan solo podía sentir en su corazón.

Fue entonces que la persona misteriosa la vio tan atenta que se detuvo y dijo una última frase - Todavía no estás lista para conocer el secreto del viaje a las estrellas, todavía no te lo voy a revelar, antes de que te comparta el secreto del viaje a las estrellas debes conocer primero la felicidad -. En ese instante todas las palabras que había dicho se silenciaron, era como si el tiempo se hubiera detenido y regresado a la vez, como si la persona hubiera hablado en silencio mientras ella escuchaba. Fue entonces cuando supo que ese era un camino que debía recorrer. Eligió y sin pensarlo tomó su mano, se retiró de la puerta con su amiga en brazos y ambas siguieron al ser extraño a donde sabía iba a descubrir un secreto, a donde había brillo, a la felicidad, a las estrellas.

Una vez que con humildad comprendemos que el significado de la verdadera belleza no es algo externo, podemos sumergirnos en un viaje con el solo propósito de ser felices, con la esperanza de encontrar nuestro brillo, y, con la certeza de que esta vez en el camino que recorreremos no habrá miedo que tenga la fuerza para detenernos, no habrá miedo que valga el sacrificio de la vida.

Elle Siracusa

 
 
 

Comentarios


Elevate - Original.png
  • Facebook
  • Instagram
bottom of page