Cada año que concluye se ha convertido para mí en una experiencia significativa de agradecimiento y renovación desde hace cinco años. En los años previos a iniciar el ritual que estoy por compartirte, acostumbraba correr por las tiendas comprando regalos, ingredientes para la cena de navidad o año nuevo y la ropa que usaría durante un día; ahora voy con mas calma. Recordar me hace pensar que en esos momentos de mi vida iba con la corriente, me dejaba llevar por lo que creía que debía hacer en lugar de por lo que en realidad me brindaba plenitud, la sencillez de la vida misma.
En esta temporada estamos habituados a decorar todo lo externo con cosas bellas antes que decorar nuestro interior, posar para las fotografías en vez de disfrutar la presencia de tan solo estar, o incluso aparentamos la imagen del espíritu familiar de cercanía, cuando la verdad es que estamos viviendo desconectados de nuestra realidad intentando demostrar para los demás, volvemos a lo externo. La paradoja es que las personas para las que buscamos demostrar están seguramente pasando por lo mismo, poco les interesan nuestras necesidades porque están sumergidas en las propias, representando su propia película. Este escenario es válido, sin embargo, ¿es lo que en nuestro interior queremos? o solo estamos siendo negligentes con nuestra esencia interior.
En estos cinco años he aprendido que hay formas distintas de conducirnos esta época decembrina. La representación de cerrar un ciclo y darme la oportunidad de iniciar uno nuevo preparada para seguir cultivándome es una de mis directivas. No obstante, este año mi filosofía se ha transformado en una nueva realidad. He podido palpar el interés compuesto de las decisiones que he venido tomando a lo largo de años. Este 2024 tuve la oportunidad de dar saltos gigantescos de fe, disfrutar en presencia experiencias inimaginables y de conocerme más a profundidad; hasta aceptar partes de mí que no era consciente existían.
Hay una frase que me impactó del libro El Kybalion sobre la Ley de Polaridad: ¿Dónde cesa la oscuridad y comienza la luz? conocernos a profundidad nos puede hacer notar que no hay una línea que divida que no somos una cosa u otra, en realidad somos la suma todo (pero este tema de otro artículo). Todos tenemos la libertad de hacernos responsables de nuestras decisiones y de cómo elegimos ver en lo más amplio de nuestro interior.
Una de las características de cómo viví este año es que parte del proceso se desarrolló en circunstancias en las que abrí mi capacidad de intuición más allá de lo cotidiano. Y para lograr hacerlo con éxito, tuve que repasar aquellas decisiones que fueron tomadas con un mayor impacto emocional. Ya sea aquellas de renuncia, o momentos de determinación para avanzar.
Este año, me ayudó a construir un ritual de cierre por escrito más detallado y claro. En este artículo me gustaría compartirte este ritual, espero que pueda ser de utilidad para tu crecimiento integral, de la misma forma que lo está siendo para mí.
Ritual de cierre de año
El primer paso de este ritual es que en el mes de diciembre como dice la canción Inbal Comedi… freno sin miedo voy a mi tiempo, saboreando y abrazando el nuevo cuento que está por venir. Me concentro en actividades como la caminata que fortalecen mi capacidad de conectar espiritualmente y regulan mis emociones, permitiendo que fluyan y sean reconocidas. Esto me ayuda a conectar con cómo me siento al final de año, y sobre lo que he venido pensando vendrá el siguiente.
El segundo paso es realizar un resumen de las metas que me propuse el año anterior, tanto las que concreté como aquellas a las que decidí renunciar… cuáles fueron mis áreas fuertes y las de oportunidad. Esto incluye una revisión de mis finanzas personales y como las gestione. Sobre elegir nuestras batallas, es importante en el año ir aceptando como nos vamos transformando, esto incluye cambiar de dirección de ser necesario.
El tercer paso, agradezco por todas las experiencias y aprendizajes. Agradezco por todos los momentos tanto de amor, de sutileza e incluso de tristeza. Agradezco por lo que llegó, lo que se fue y aquello en mi reflexión de cierre tomo consciencia de que tengo que dejar ir para mi crecimiento.
El cuarto paso, estructuro por escrito las metas y objetivos en los que me enfocare el siguiente año. Esto incluye metas de salud, profesión y propósito. Al finalizar realizo un presupuesto financiero que le de sustento a estas metas, así aterrizo a la realidad estas metas.
En el quinto paso realizó un ejercicio de visualización durante mi práctica deportiva el día 25 de diciembre y el 01 de enero. Llevo varios años consecutivos en los que procuro no beber alcohol en las fiestas decembrinas, despierto al día siguiente temprano y por lo regular salgo a correr, me levanto temprano para ver el amanecer. Durante mi práctica me detengo en varias ocasiones a pensar en cada una de las metas, cierro los ojos y la dibujo en mi mente, me puedo ver concluyéndola.
Trato de no esforzarme en este proceso, procuro que se dé lo más natural posible, al mismo tiempo acepto la posibilidad de que no logre alcanzar alguno de mis objetivos. Todo esto sin restarle determinación a mi propósito de Elevar mi nivel de consciencia cada año nuevo.
Seguir aprendiendo sobre el amor, la vida, y sobre todo, sobre quién soy y que es lo que quiero, me brinda lecciones personalizadas: a veces sobre paciencia, otras sobre desapego, o incluso sobre cómo abrirme a nuevas posibilidades. Y aunque sé que cada experiencia no es permanente, me prepara para recibir algo aún más alineado con mi camino.
Comentarios