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Un enfoque personal: Sostenible vs Efímero

Estimado lector,


Hoy quiero compartirte un poco de mi experiencia al tener un cronograma semanal y la práctica de hacer cierres semanales, no solo financieros, sino también de objetivos personales. En este cronograma plasmo todo lo que tengo por objetivo realizar en la semana completa y al finalizar cada semana, realizo un proceso que le denomino ‘’cierre’’. Durante este tiempo, realizo una reflexión profunda sobre lo que actividades que completé: si me desvié de mi plan analizo qué me motivó a ello. Me pregunto si me distraje o si, solo me dio por explorar otra ruta. Si elegí cambiar de ruta, profundizo aún más en el cuestionamiento de por qué lo hice y si esto está alineado con mis valores y metas a largo plazo. Después trato de integrar esta nueva ruta en mi cronograma, sumándola a mis pasos en el "elevador de la vida".


Es fundamental entender el objetivo de cada acción, incluso de las espontaneidades. Aquí te dejo uno de mis mantras favoritos: "Somos la suma de todo, y la suma de todo se convierte en nuestras vidas." Si reflexionas bien, incluso de la espontaneidad aprendemos a conocernos mejor y entender la naturaleza de nuestra mente y nuestros pensamientos. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Qué nos motiva, inspira y de que nos rodeamos?


Ahora te pregunto: ¿cuál es el entorno más bello que puedes visualizar? Y que pensarías si te dijera que puedes crearlo, que está a tu alcance, pero para obtenerlo hay dos requisitos: primero, que tienes que elegirlo. Te preguntarás cómo lo eliges; comienza por ser consciente de lo que estás haciendo con tu vida y luego dale orden. Segundo, cultiva la paciencia. El camino no se recorre a kilómetros por hora; el camino se vive en presencia. Se disfruta, se sonríe, y a veces te detienes. No intentes ir rápido; dale el tiempo necesario a construir tu castillo lleno de luz. Si sigues estos principios, llegará un día en que tus ojos se abrirán y lo sentirás, lo que en el budismo se llama "Rigpa", el conocimiento del propio conocimiento. Es el estado en el que las nubes se despejan del cielo, siendo el cielo la mente y las nubes nuestros pensamientos, según el prólogo del Dalai Lama.


Durante los últimos cuatro años, he mantenido el hábito de llenar y revisar mi cronograma integral semanalmente. A lo largo de este tiempo, he notado que no solo ha sido un catalizador para mi productividad, sino también para mi propia felicidad. Porque, ¿cómo no estar contenta con el hecho de saber a dónde me dirijo y de que el camino que sigo tiene el sentido que yo le doy? Porque yo elijo.


Hoy, quiero compartir contigo tres de mis reglas más importantes durante este proceso de reflexión, mismas que me han ayudan a equilibrar mi vida y que están relacionadas con la gestión del tiempo:


  1. Asigna un objetivo o significado a cada actividad en tu cronograma. Por ejemplo, si hago ejercicio, lo relaciono con palabras como salud, neurotransmisores y agilidad mental. Si es la hora de la comida, lo asocio con energía, gasolina y empuje para el día. Si es la hora de trabajar, pienso en liderazgo, productividad, inspiración y salud financiera. Si es la hora de meditar, lo relaciono con fe, silencio, paz interior y conexión con lo divino. Si es la hora de dormir, lo asocio con descanso, recuperación y sueño REM.

  2. Prioriza las actividades que estén alineadas con tus metas a largo plazo. Una vez que le das significado u objetivo a una actividad, analiza qué tanto la vas a priorizar en una escala del 1 al 5. Para ello, debes tener bien definidas tus metas a largo plazo, ya que de ellas dependerá qué es negociable y qué no. Una vez que tengas definidas tus prioridades, trata de aplicar la Regla de Pareto, el 80 porciento del tiempo se consistente con estas actividades y el otro 20 dejarlo abierto a la espontaneidad.

  3. Busca equilibrar tus actividades según tus prioridades. No puedes pasar todo el tiempo haciendo ejercicio, aunque tu meta a largo plazo sea la salud, sin dedicar tiempo al trabajo. Del mismo modo, no puedes dedicarte solo al servicio comunitario sin cuidar de ti mismo. La palabra equilibrio es un arte: es necesario aprender a gestionar tu vida de manera que sea sostenible para ti. Lo que es sostenible para una persona puede no serlo para otra, y todo depende del momento de la vida en que nos encontremos y cuáles sean nuestros objetivos a largo plazo. No hay nada más equilibrado que dirigirse hacia aquello que está en consonancia con el propósito de nuestra alma, de una forma sana.


Ahora, ¿qué es lo efímero? Es todo aquello que es pasajero, que dura solo un momento y se va. Un ejemplo es cuando muchas personas corren rápido en un solo día de ejercicio, pero no continúan al siguiente. En cambio, podemos caminar varios días seguidos e ir incrementando gradualmente hasta lograr un ritmo sostenible. Lo mismo aplica al desarrollo de nuestras semanas, hay que ir gradualmente cultivando el hábito de reflexionar sobre ellas, ajustarlas y seguir practicando; para que no caigamos en lo efímero, enfocándonos en lo sostenible.


Para alcanzar un ritmo sostenible en la vida, debemos saber pausar y observar. Muchos no sabemos cómo hacerlo, y al no correr por la vida, sentimos que estamos fracasando. Sin embargo, correr rápido un día y luego no hacerlo, es efímero e incluso es desperdiciar nuestra energía. Es una cima falsa. Por esta razón, muchos escritores y filósofos destacan la importancia de la consistencia. Entonces en la practica del cronograma semanal, hay que encontrar el ritmo, si puede pasar que una semana le perdamos el hilo pero si somos constantes con esta practica se puede convertir en uno de los hábitos más enriquezcan nuestras metas a largo plazo.


Tómate el tiempo para conocerte a ti mismo; conocerse es la herramienta más poderosa del guerrero. Así entenderás tus fortalezas, tus áreas de oportunidad y podrás entrenarlas. El árbol que da los frutos más dulces no es el que se riega un día con demasiada agua y luego se queda sin agua por semanas, sino el que se riega con cuidado día a día. El árbol es tu vida, el agua es como permites que transcurra el tiempo que hay en ella.


Te invito a escuchar la canción de Trevor Hall “Hold On”. Hay una parte que me encanta: “Changing my ways, new road I'm on.” Esta canción me ha hecho reflexionar sobre los cambios que enfrentamos a lo largo de la vida, sobre cómo cambiamos nuestras formas y nos adentramos en nuevos caminos. Si tenemos la suerte de hacerlo con consciencia, podemos pasar a la siguiente frase de la canción: “I wanna be there, wanna see it for myself.” Quiero estar ahí, verlo por mí mismo, no quiero que nadie me lo cuente. El verdadero sentido se encuentra cuando observamos el camino por nosotros mismos, explorando cada paso con paciencia.


Finalmente, solo me queda desearte que, sea cual sea el camino que elijas, lo recorras desde lo sostenible y no desde lo efímero.


Con amor para ti, por tu autoconsciencia, salud y tus negocios,


María Conde

 
 
 

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