Vivir con intención también se entrena
- Maria Conde
- 25 jun 2025
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 26 jun 2025
Tres herramientas para comenzar
Querido lector:
En artículos anteriores te he compartido que Elevate nació de un sueño, pero también de la necesidad de encontrar un camino entre el caos externo y el orden interno. Hace cinco o seis años, mi rutina era totalmente distinta: corría todo el tiempo de una reunión a otra, sin comer a mis horas y con una taza de café en ayunas. El caos interno se manifestaba de muchas formas: neblina mental, estrés, piel seca y noches de insomnio.
Esa, querido lector, era mi vida… hasta que decidí iniciar un proceso interior de ingeniería inversa. Y en ese camino, encontré respuesta a una pregunta que pocas veces nos atrevemos a hacer: ¿Y si se pudiera entrenar la intención de vivir?
Vivía en estado de supervivencia, y a mi alrededor todo reflejaba un desorden interno. Porque cuando algo no está bien en el centro —en uno mismo—, el entorno lo manifiesta. Descubrí entonces que la intención de vivir no es solo inspiración: es estructura. Aunque Elevate nació de un sueño, es más que una filosofía: es un sistema vivencial. Es la forma en la que habito mis días, y compartirla contigo es mi manera de retornar al mundo lo que me transformo.
Quiero aclarar que no se trata de perfección ni de una productividad vacía. Elevate es una práctica diaria que equilibra tres ejes:
Autoconocimiento
Gestión del tiempo
Acción con propósito
Estos pilares se entrelazan. De vernos con compasión —con errores y aciertos— nace un conocimiento profundo: somos más de lo que creemos. Somos la suma de muchas historias, traducidas en múltiples decisiones. Y eso, querido lector, es poder. ¿Por qué? Porque nos otorga algo invaluable: la capacidad de elegir.
¿Me quedo aquí, donde estoy? ¿O decido atravesar el sendero de la incertidumbre para convertirme en algo nuevo, que también honre lo que he sido?
Ahí es donde la gestión del tiempo se vuelve palpable. Elegir dónde y en qué invertir nuestra energía empieza a sembrar lo que más adelante florecerá. De nosotras nace algo hermoso: la capacidad de actuar con amor. Y eso es, en esencia, la acción con propósito: amor en movimiento. Amor por nuestra familia, por nuestra comunidad, por lo que merece ser visto, cuidado y honrado.
A continuación, quiero presentarte tres herramientas que forman parte del sistema Elevate. No son complicadas ni requieren grandes recursos, pero sí requieren algo profundo: tu disposición a mirarte, organizarte y actuar con sentido. Son prácticas que pueden sembrarse en lo cotidiano y, con el tiempo, transformarlo.
Herramienta 1: El journaling como autoconocimiento
El autoconocimiento es el proceso de observarte con honestidad y profundidad para comprender quién eres realmente: qué piensas, qué sientes, cómo reaccionas, qué necesitas, qué te da paz y qué te desequilibra. Es verte sin máscaras.
Desde la filosofía Elevate, el autoconocimiento no es un destino, sino una práctica diaria de presencia. Es escribir lo que sientes, nombrar lo que temes, reconocer lo que anhelas. Es darte cuenta de cuándo vives por intuición y cuándo solo por inercia.
Implica:
Distinguir lo que te pertenece de lo que aprendiste por repetición.
Escuchar tu diálogo interno sin juicio.
Reconocer tus patrones y decidir si deseas transformarlos.
Aceptar tu historia sin que te defina.
Y sobre todo, implica vivir despierta. Porque cuando te conoces, no necesitas forzar nada para ser tú. Si aceptas tu oscuridad tanto como tu luz, nunca más tendrás que esconderte, podrás ser tu misma.
Escribir esto me hacer recordar mi primer diario. En él escribí sueños, emociones e historias que necesitaban salir. Muchas veces pensamos que llevar un diario es solo cosa de niñas. Pero no importa la edad: el journaling te ayuda a escribir para escucharte. Si aún no lo has probado, comienza con 5 minutos al despertar o antes de dormir. Date permiso para descubrirte sin filtros.
Herramienta 2: La agenda Elevate y la gestión del tiempo con propósito
La gestión del tiempo no se trata de llenar una agenda o tachar pendientes. En Elevate, es diseñar tu energía, no solo tus horas.
Significa reconocer cuándo estás más lúcida, más creativa o más receptiva, y organizar tus días desde esa sabiduría interna. No es correr más rápido, sino caminar con dirección. Es decidir en qué vale la pena invertir tu presencia.
Gestionar el tiempo con intención es:
Elegir lo importante antes que lo urgente.
Reservarte espacio para lo que te nutre, no solo para lo que se espera de ti.
Tener claridad para decir sí, pero también para decir no.
Cuando aprendes a cuidar tu energía, el tiempo deja de sentirse como una carga y comienza a sentirse como una oportunidad de vivir con propósito.
Hace unos meses lancé en Amazon la Agenda Elevate, donde plasmé esta filosofía. Durante años probé distintas metodologías que prometían productividad, pero algo no terminaba de hacer clic. Sacrificaba lo básico: postergaba mis alimentos, me olvidaba de hidratarme, negaba el descanso. Y entonces entendí que el objetivo no debía ser “hacer más”, sino vivir con más intención.
Diseñé la Agenda Elevate como un mapa de intención, no solo como un listado de tareas. Y ahí fue cuando realmente todo cambió. En este artículo quiero invitarte a probar uno de sus pasos: diseña tu semana desde lo que te nutre, no desde la urgencia. Cada domingo por la tarde, dedica 20 minutos a visualizar tu semana y pregúntate:
—¿Qué me hace sentir viva?
—¿Cuáles serán mis horarios no negociables para cuidar mi cuerpo?
—¿Cómo se vería una semana en la que me sienta plena?
Herramienta 3: Acción con propósito a través de un proyecto comunitario
Vivir con propósito en lo cotidiano significa alinear tus acciones diarias con lo que realmente valoras. No se trata de grandes logros ni de esperar el momento perfecto para “hacer algo importante”. Se trata de cómo eliges vivir hoy, con lo que tienes y desde donde estás.
En Elevate, vivir con propósito es:
Responder, no solo reaccionar.
Estar presente en lo que haces, aunque sea sencillo.
Ponerle sentido a lo pequeño: una conversación, un gesto, un hábito.
Puedes iniciar preguntándote:
—¿Esto me acerca o me aleja de la vida que quiero construir?
—¿Estoy actuando desde el miedo o desde la intención?
—Y lo más importante: ¿Qué es aquello que valoro? ¿Cuáles son mis valores?
No necesitas tenerlo todo resuelto para comenzar. Reflexiona: ¿Qué harías si supieras que tu historia puede cambiar otra vida?
Tal vez compartir un libro, acompañar a alguien, iniciar una colecta... Acciones pequeñas pueden convertirse en el agua de vida que nutra no solo tu corazón, sino el de tu comunidad.
En tiempos de caos, cuando los discursos de odio crecen, crear belleza también es resistencia. Llevar libros, recuperar espacios públicos, sembrar árboles, abrir bibliotecas: todo eso es narrativa. Una narrativa donde no dejamos a nuestra comunidad en manos del olvido, sino que actuamos desde la dignidad y la intención.
Nuestro país necesita educación de calidad, áreas verdes, bibliotecas raíz. Necesitamos espacios donde el arte y el deporte sean accesibles para niñas, niños y jóvenes en situación vulnerable. Y también necesitamos lugares seguros para recibir a quienes están siendo retornados a casa.
Se necesitan humanos. Sin embargo, si aún no te sientes lista para un proyecto social grande, siempre puedes empezar por algo pequeño. Pero que tenga alma.
Elevate es una herramienta para la vida diaria. En mi caso, no siempre tengo días perfectos. Hay mañanas en las que me siento dispersa, otras en las que el cuerpo pesa y la mente va más rápido que el alma. Pero incluso en esos días, Elevate me ayuda a volver a mí.
Comienzo escribiendo tres líneas en mi cuaderno. No busco respuestas, solo presencia. Luego abro mi agenda, no para llenarla de tareas, sino para recordar qué es lo que realmente importa hoy. Y al final del día, intento hacer al menos una acción con propósito: una conversación genuina, un mensaje que acompañe o una caminata en la que seguramente se me vera sonriendo.
Elevate no me exige ser perfecta. Solo me invita a estar presente. Y cuando estoy presente, mi vida vuelve a alinearse con lo que de verdad quiero construir.
Estas tres herramientas —journaling, planificación con propósito y acción comunitaria— no son soluciones mágicas, pero sí puertas abiertas hacia una vida más alineada contigo.
No tienes que dominarlas todas. Solo necesitas elegir una. Una que te haga sentido, que te invite a volver a ti.
Antes de concluir este artículo quiero retarte a elegir una herramienta y practícala durante 7 días. Observa cómo te sientes, qué cambia en tu energía, en tu enfoque, en tu manera de habitar el presente.
Tal vez descubras que no necesitas hacer más para vivir mejor, sino hacer con más intención.
¿Quieres seguir recibiendo reflexiones y herramientas como esta?
Suscríbete aquí a mi blog en Substack y acompáñame en este camino de vivir con más intención.
Canción recomendada
“Stay Alive” – José González
Para no perder la costumbre quiero recomendarte una melodía íntima que nos recuerda la importancia de mantenernos presentes, incluso cuando la rutina o la duda nos apagan por dentro. Esta canción acompaña ese momento en el que decidimos no rendirnos, reconectar con nuestro propósito y mirar la vida con ojos nuevos. Un himno suave pero firme para quienes están listos para vivir con más intención.
Cuando estés listo(a) para escuchar, haz clic AQUÍ.
Para finalizar te dejo la frase del día: Vivir con intención también se entrena. Y puedes empezar hoy.
Si este artículo resonó contigo, compártelo.
Tal vez alguien más lo necesite hoy.
Con gratitud,
Tu escritora,
María Conde




Comentarios